El punto en la “i”. La palabra “fundamentalismo”

Miguel Ferrá Catalá 

El punto en la “i” es una serie de artículos que revisan el lenguaje dando cuenta del uso amenudo incorrecto de una serie de vocablos o palabras puestas en boca de otras personas y utilizadas como claves lingüísticas necesarias para llevar a cabo el convencimiento de un país y justificar, así, acciones tales como una guerra.

En ocasiones, las palabras carecen de significados inherentes. En su lugar, la historia dota a las palabras de significado. Los procesos de adopción de significado ocurren con el tiempo, mediante el uso repetido, a menudo calculado y generalmente selectivo. Estos procesos pueden ser controlados y utilizados para generar niveles significativos de consentimiento público. Algo que resulta evidente en las fases anteriores o iniciales de las guerras, cuando palabras como justicia o libertad se repiten constantemente en todos los medios de comunicación establecidos y los índices de valoración de los presidentes se disparan junto a las cotizaciones en bolsa de los fabricantes de armas. El poder del lenguaje para fabricar consentimiento reside en su capacidad para ser adaptado a las situaciones requeridas en diferentes períodos de tiempo.

Un claro ejemplo de cómo algunas palabras pueden modificar su significado a gusto de aquellos que dominan la propaganda de guerra, es el uso del término fundamentalismo. Y, más concretamente, fundamentalismo islámico. Al utilizar esta expresión, los altos responsables del aparato de relaciones públicas estadounidense consiguen asociar a grandes cantidades de gente musulmana con ciertas actitudes y comportamientos de índole retrógrada e inherentemente peligrosa. El uso del término suele ir acompañado en televisión de imágenes de gente arrodillada, descalza y apoyando la cabeza en el suelo, todos en la misma dirección, seguidas de imágenes de gente (nuevamente), vestida de forma similar, en campos de entrenamiento armamentístico.

El fundamentalismo es aplicable a cualquier religión. Fundamentalista es, por definición, aquél que adopta los principios o creencias esenciales de su fe. Benjamín B. Warfield y Archibald Alexander Hodge formularon la posición teológica básica del fundamentalismo cristiano a finales de la década de 1880 en el Seminario Teológico de Princeton. La teología de Princeton resultó atrayente para los protestantes conservadores que sentían que tendencias modernas suponían una amenaza para su fe. En 1909, los hermanos Milton y Lyman Stewart suscribieron un proyecto llamado “Los fundamentos”, una serie de doce volúmenes que proporcionaban un baluarte de creencias cristianas para resistir a los embates contra la fe. Se distribuyeron tres millones de ejemplares de la serie. Y nunca oímos hablar de fundamentalismo cristiano.

Todo musulmán debe aceptar cinco principios islámicos fundamentales, los cinco pilares de su fe: la creencia en un único dios, Alá, y en Mahoma, su profeta; la práctica de entregar limosna a los pobres; la peregrinación a la Meca al menos una vez en la vida; el ayuno durante el mes de Ramadán y la oración. Así, si se aplica el término fundamentalismo al Islam, habría que decir que todos los musulmanes son fundamentalistas. Una definición, pues, que resta muy lejos de la que da a entender el presidente George W. Bush cuando menciona, sin definir, la guerra contra el fundamentalismo.

Las suposiciones imprecisas respecto al fundamentalismo, generalmente aceptadas en Occidente como descriptivas del Islam, incluyen la idea de que los fundamentalistas están en contra de la libertad de pensamiento y la modernidad. La retórica que atribuye una característica peligrosa y opresiva a un gran grupo de personas determinadas es la retórica de la guerra. El público estadounidense, desconocedor de la cultura islámica, lleva mucho tiempo sometido a representaciones negativas que distorsionan y manipulan intencionadamente las vidas de uno de cada cinco habitantes del mundo (la población aproximada de musulmanes).

Tras el 11 de septiembre, el presidente George W. Bush anunció que emprendería una cruzada para castigar a los responsables de los ataques del World Trade Center. Hablar de una cruzada, como lo hizo Bush cuando anunció su determinación de acabar con el grupo que se hizo fuerte con la ayuda del otro presidente Bush, equivale a una declaración de guerra contra una religión, y no contra los responsables del ataque. O al menos así lo explica la historia. Aunque ello no equivale a guerra. Una de las cruzadas más exitosas por la reconquista o conquista de Tierra Santa fue la que encabezó de 1222 a 1229 el emperador Federico II, quien a base de negociaciones, y no de fuerza, obtuvo Nazaret, Belén y Jerusalén.

La retórica de la política señala claramente al enemigo, dividiendo el mundo en dos, el suyo y el nuestro. Éste es el lenguaje del terror, la retórica de la guerra. Tras el 11 de septiembre, los presuntos expertos ofrecieron distintas versiones de la noción de que nada volverá a ser lo mismo. La elección de Justicia Infinita para nombrar la venganza estadounidense no es al azar. Según el Corán, la justicia infinita es prerrogativa de Alá. El lenguaje controlado de los medios, dirigido a una vasta audiencia establecida, refleja la estereotipada figura del inflexible fundamentalista. Etiqueta a los diferentes (por creencia, cultura, opinión, política o raza) como enemigos, fomentando el fervor emocional y los llamamientos a una guerra sin otra elección.

Cuando nos colocamos a merced de las palabras, nos colocamos a merced de las personas que utilizan esas palabras para controlar el pensamiento y la acción públicos. Por eso debemos tener siempre en cuenta que nosotros controlamos nuestras palabras y nuestros conceptos.

La palabra es libre.

Un comentario a “El punto en la “i”. La palabra “fundamentalismo””

  1. Ali Says:
    Marzo 25th, 2007 at 4:15 pm

bueno

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: