(II) “Hamas no es tan monolítica como podría parecer”

Entrevista a Óscar Mijallo, Corresponsal de TVE en Jerusalén
Por Gonzalo Caretti Oria

Corresponsal en Jerusalén de TVE, Óscar Mijallo conoce muy bien al Movimiento de Resistencia Islámica. Ha sido enviado especial en numerosas ocasiones a Gaza y a los territorios ocupados, cubriendo situaciones tan críticas como las elecciones, la desconexión de Gaza en 2005 o Crisis de la Franja en el  verano de 2006. Su amplia experiencia y  estudios académicos especializados le han permitido adentrarse en los entresijos del Movimiento. En su haber cuenta con entrevistas a líderes de Hamas tan importantes como Mahmud Al Zahar o Sayyed Siam, entre otros.

 

Pregunta. A 20 años de la publicación de la carta fundacional de Hamas. ¿Sigue completamente vigente en todos sus puntos o ha suavizado posturas por cuestiones prácticas?

Óscar Mijallo. Hace unos días pude entrevistar al Jeque Duhan, uno de los redactores de esa carta. A sus 71 años, este anciano refugiado defiende su plena vigencia. Él y cualquier líder de Hamas al que se entreviste públicamente hará lo mismo pero, cuando se apagan las cámaras, algunos de ellos moderan sus posturas. De hecho, la organización ya ha suavizado sus posiciones en algunas ocasiones como demuestra su participación en las elecciones de 2006. Ello supuso, de alguna manera, la aceptación de los acuerdos de Oslo de 1993, alcanzados entre la OLP e Israel. Del mismo modo, otros dirigentes reconocen que aceptarían la creación de un estado palestino en las fronteras anteriores a la guerra del 67, lo que algunos analistas han interpretado como un reconocimiento tácito del estado de Israel.

Al Fatah cambió, adaptó a las circunstancias, su carta fundacional. A día de hoy, ¿existe algún movimiento interno en Hamas partidario de tocar ese documento?

O.M. No lo creo. A los dirigentes de Hamas les cuesta incluso reconocer que hay disensiones internas. En estos momentos hay debate en lo referente a cómo gestionar el poder por razones prácticas pero no sobre el contenido de la carta.

En esa carta, Hamas se autoproclama la “rama palestina de los Hermanos Musulmanes”… Tras veinte años de historia oficial, ¿sigue siendo eso o en tu opinión ha desarrollado personalidad propia?

O.M. La identidad propia de Hamas se define en el mismo momento en el que se autoproclama como la rama palestina de la Hermandad Musulmana. No hay que olvidar que un componente fundamental del islamismo, especialmente en la época de la redacción de la carta, es la creación de una Umma, o comunidad islámica a nivel supranacional. Sin embargo, Hamas define como su objetivo fundamental la liberación de toda Palestina y la implantación de un régimen islámico en ella. Es un caso aparte porque es un movimiento islamista con un marcado componente nacionalista, algo realmente extraño. Hamas nace de los Hermanos Musulmanes y de ellos recibe gran parte de su apoyo, pero desde su nacimiento tiene una identidad propia.

Algunas personas tienden a juntar en el mismo saco a todos los movimientos islamistas, como Al Qaeda, Hezbollah, Hamas…Cuáles son sus principales características  doctrinales que les diferencian de ellos? ¿A cuál se aproxima más?
 
O.M. El Movimiento de Resistencia Islámico define su objetivo como la creación de un Estado islámico en Palestina. Al contrario que en el caso de Al Qaeda, Hamas no persigue recuperar para el Islam desde Mesopotamia hasta Al Andalus. Su ámbito de actuación y sus reivindicaciones se refieren a Palestina. La vocación de Hamas es la resistencia a la ocupación israelí. Con respecto a Hezbollah, la principal diferencia es religiosa ya que, el movimiento libanés es chií mientras que el palestino suní. Sin duda existen muchas más similitudes con respecto al Partido de Dios. De hecho, Hamas ha copiado parte de sus estrategias sociales y militares. Ambos han desarrollado una eficiente red asistencial con escuelas, centros médicos y ayudas a los más desfavorecidos. En lo militar, por ejemplo, Hamas ha adoptado la táctica de los lanzamientos de cohetes que utilizó el Jeque Nashrallah durante la guerra del 2006. Claro está que las capacidades de los islamistas palestinos son mucho menores pero, también que antes de la guerra había menos lanzamientos de cohetes y utilizaban otras estrategias como los atentados suicidas.

En estos 20 años… ¿Cuál ha sido, en tu opinión, el momento más determinante para el desarrollo del movimiento integrista?

O.M. El momento en el que se decide convertir la Muyama al Islamiya en el Movimiento de Resistencia Islámico. Antes se había achacado a los Hermanos Musulmanes su pasividad ante la ocupación israelí a pesar de su gran base social. Cuando el Jeque Yassin y sus allegados deciden pasar a la lucha armada empieza a formarse el Hamas que conocemos hoy. La organización comienza a ganar prestigio y apoyos y se consolida como una fuerza capaz de desafiar la estabilidad política de Israel, a través de los atentados terroristas de su brazo armado y de la Autonomía Palestina.

A los Hermanos Musulmanes se les considera un movimiento islamista “reformista”. Hezbollah, siguiendo la doctrina Khomeinista, se considera un movimiento “revolucionario”. ¿Cómo definirías tú a Hamas?

O.M. Ellos son un movimiento de “resistencia” a la ocupación israelí y así se autodefinen: Movimiento de Resistencia Islámico.

En enero de 2006 Cambio y Reforma, el partido de Hamas, ganaba las elecciones. En tu opinión, ese resultado fue consecuencia de un apoyo a Hamas o un castigo a Al Fatah?

O.M. Ambas cosas. Los palestinos estaban cansados de ver como Al Fatah no conseguía resultados tangibles. No los hubo durante el proceso de paz ni tampoco tras años de violencia durante la segunda Intifada. A ello hay que añadir la desastrosa situación económica de los territorios ocupados y sobre todo la corrupción de los líderes de Al Fatah. Igual de importante es el gran apoyo social que se había granjeado la organización integrista. El prestigio de Hamas era muy grande. A través de su red de asistencia social se habían ganado el aprecio de la población. Una imagen que se había reforzado por las acciones de su brazo armado, las Brigadas de Izz ad Din al Qassam, contra Israel.
 
¿En que aspectos ha cambiado Gaza desde la toma del poder de Hamas?

O.M. Principalmente en lo referente a la seguridad. Hamas ha logrado, al menos hasta el momento, expulsar a los grupos armados de las calles. Ahora ellos concentran el poder. Al Fatah está prácticamente desestructurado en la Franja, sin capacidad de reaccionar militarmente si no es mediante una actuación exterior. En el terreno económico la situación es desastrosa. Desde 2005 han cerrado cuatro de cada cinco empresas en la Franja.

¿Ha desgastado el poder a Hamas?

O.M. Naturalmente. Hace dos años pude cubrir, en la franja de Gaza, la victoria electoral de Hamas. Había ilusión entre gran parte de la gente por el cambio que iba a producirse. La gente estaba aburrida de la corrupción de Al Fatah y, tras la muerte de Arafat pocos confiaban en el partido nacionalista. Creían que las cosas podían cambiar con Hamas. Dos años después, debido al bloqueo israelí e internacional, las cosas han cambiado. Económicamente Gaza está peor que nunca. Por el momento no faltan alimentos básicos pero, en algunos lugares, 8 de cada diez personas viven bajo el umbral de la pobreza y son dependientes de la ayuda exterior y el desempleo supera el 70%; el precio de algunos artículos como el cemento o el tabaco se ha multiplicado por diez; la gasolina ha duplicado su precio y hay constantes cortes en el suministro eléctrico. La Franja se ha convertido en la mayor prisión del mundo y es casi imposible para los palestinos salir de ella. Además, los funcionarios que obedecen las órdenes de los islamistas no reciben sus salarios, pagados por el gobierno de Al Fatah en Ramala. Son sólo algunos ejemplos, pero ilustran el porqué de la pérdida de apoyos de Hamas. Sus fieles, los islamistas, les siguen apoyando pero, el resto de la población ya está cansada de tanta miseria.

¿Cómo está reaccionando Hamas ante el aislamiento internacional a la Franja de Gaza y a su gobierno?

O.M. Han tratado de romperlo contactando con algunos países europeos pero no han tenido éxito. Hace meses que tratan de abrirse a los países árabes pero los mediadores tradicionales como Egipto o Arabia Saudí miran con recelo los escarceos con Irán que ha tenido la organización. En lo referente a la mala situación económica han optado por compartir la miseria. La ayuda internacional que hay se reparte, hasta el momento, de forma más o menos eficiente. Con respecto a la seguridad, la Fuerza Ejecutiva, ahora integrada en la policía, se ha hecho con el control de la calle. Han demostrado que no les tiembla el pulso a la hora de reprimir las manifestaciones de Al Fatah ni cuando creen conveniente detener a sus líderes. Han acabado con los secuestros de extranjeros y reestablecido el orden en la calle. El peligro ahora es que si la economía continúa deteriorándose, si la gente no tiene para comer, puede que la situación se les vaya de las manos.

Hace un año, Khaled Meshal sorprendió con unas declaraciones que abrían esperanzas a una posible suavización de posturas. Quizás se entendieron mal…

O.M. Si se refiere a cuando afirmó que Hamas aceptaría un estado palestino en las fronteras anteriores a la guerra de 1967, no las considero tan sorprendentes. Ello sólo supone el reconocimiento de Israel si hacemos una interpretación amable. De hecho, el Hamas de los territorios llevaba años reconociendo, con los micrófonos apagados que, de forma temporal, la organización podría aceptar un estado en la línea de armisticio de 1949.

¿Es Hamas tan uniforme en sus posturas? ¿Hay debate interno en el movimiento?

O.M. Hamas no es tan  monolítica como podría parecer. Sus líderes defienden la unidad del movimiento de cara a la galería pero es un secreto a voces que hay dos tendencias principales. Por un lado está el ala dura encabezada por Sayyed Siam, el depuesto ministro del interior y por Mahmoud al-Zahar, con quien me entrevisté hace unos días y que se niega a reconocer cualquier disensión por Sabed. Por otro lado están los moderados, encabezados por Ahmed Yussef y Ghazi Hammad, entre otros. El debate se centra en cómo debe hacer frente la organización a las nuevas circunstancias, es decir, como romper el bloqueo; a qué nivel deben tener lugar los contactos – que los ha habido – con los israelíes; y sobre todo la relación con Al Fatah. Con ello quiero decir que es un debate pragmático, no ideológico.

Primero Ahmed Yasin, luego Abdelazziz Al Rantisi… Ambos fueron asesinados por Israel. ¿Quién manda ahora en Hamas y qué diferencia hay con ellos?

O.M. Tras el asesinato de esos líderes Hamas optó por no dar a conocer oficialmente la cabeza de su movimiento en los territorios ocupados. Nada parece indicar que la estructura de toma de decisiones haya cambiado en la organización. Yassin y Rantisi eran “primus inter paris” dentro de un consejo y ello ha facilitado que la organización pudiera superar con mayor facilidad la pérdida del líder carismático, especialmente la del Jeque Yassin. En mi opinión, es el triunvirato Al-Zahar-Siam-Haniya, el que, por el momento más peso tiene a la hora de imponer sus puntos de vista.

Pasó con Al Fatah en sus años de lucha armada, la cúpula del exilio, los llamados “tunecinos” entraron  en fricción con la del interior de los territorios… ¿Hamas ha solucionado ese riesgo? ¿Quién manda más en el movimiento? A veces pareciera que líderes históricos, como Mahmud Al Zahar, se contradice con otros tan importantes como Khales Meshal, el líder del exilio…

O.M. Creo que se ha producido un desplazamiento del liderazgo hacia la Franja de Gaza, aunque ello no quiere decir que Damasco haya perdido su poder de decisión. Es un proceso que empieza con la victoria electoral de 2006 y se reafirma con la conquista por la fuerza de la Franja el pasado verano. Los líderes en los territorios aumentan su prestigio y se ven obligados a tomar decisiones de gobierno que aumentan su poder e independencia del exilio. Ellos se perciben como los que han conseguido esos hitos y, por tanto, como los gestores legítimos de sus réditos. Una legitimidad apoyada porque son los que más sufren la represión israelí. Por el momento, no veo riesgo de colisión entre Damasco y Gaza. Las decisiones en Hamas se siguen tomando de forma pseudo-colegiada y parece que Meshal ha aceptado que la situación a cambiado.

Llevamos varios años sin un atentado suicida de las Brigadas de Izzadin Al Qassam. Ahora los ataques se han realizado con lanzamientos de cohetes. ¿Ha cambiado Hamas de estrategia militar?

O.M. Es evidente, aunque la pregunta es si Hamas ha abandonado esa estrategia voluntariamente o no. Creo que el abandono de la estrategia suicida se debe a varias razones. Por un lado al muro, que dificulta los movimientos de los comandos y su entrada en Israel. Por otro, y, según un informe del Shin Bet, el servicio de seguridad interior israelí, de principios de 2006, a la tregua decretada por la organización. Y, por último, a la necesidad de consolidarse en el poder tras su llegada al gobierno. El lanzamiento de cohetes Qassam no es nuevo. Llevan años disparando ese tipo de proyectiles desde la Franja. El éxito que Hezbollah obtuvo con su empleo en la segunda guerra del Líbano puede haber sido determinante.

La reacción de Hamas ante la Conferencia de Anápolis ha recordado a otros acuerdos –Oslo, por ejemplo- ¿Qué posibilidades de éxito tiene un acuerdo entre israelíes y palestinos, la solución de dos estados, sin contar en esas negociaciones con Hamas?

O.M. De por sí el proceso iniciado en Anápolis tiene pocas posibilidades de éxito mientras no se aborden los temas de fondo, esto es: fronteras del futuro estado palestino, capitalidad de Jerusalén y asentamientos judíos. Eso, hasta el momento, no se ha hecho. Si a ello añadimos que un actor fundamental está fuera del proceso las posibilidades disminuyen. Otra opción es que el acuerdo se alcance entre Abu Mazen y Olmert y se deje el problema de los islamistas para más adelante. En cualquier caso Hamas ha demostrado, historicamente, capacidades militares suficientes como para arrebatar el poder a Al Fatah en Gaza – eso sí, ante la pasividad israelí – y para continuar con los lanzamientos de cohetes Qassam contra los alrededores de la Franja de Gaza. Ya en el pasado contribuyó a desestabilizar el proceso de paz y podría hacerlo ahora.

¿Es posible un acuerdo entre Hamas y Fatah que sea viable y duradero o son modelos de estado demasiado diferentes?

O.M. No lo creo. Sus modelos de estado y sus agendas políticas son totalmente diferentes. Lo intentaron durante el gobierno de unidad y fracasaron. Desde el comienzo, desde la primera Intifada, Hamas ha desafiado la preminencia de Al-Fatah, por ejemplo, no participando en el Liderazgo Unificado del levantamiento y organizando sus propias huelgas lo que, sin duda, contribuyó a disipar los esfuerzos. Hamas ha aceptado el liderazgo de los nacionalistas, hasta cierto punto, mientras la balanza de poder estaba inclinada hacia Al Fatah pero nunca ha renunciado a su agenda política. Ambos modelos son radicalmente opuestos. Al Fatah defiende un nacionalismo laico, eso sí, dentro de una sociedad mayoritariamente musulmana, mientras que Hamas propugna el establecimiento de un régimen islamista. Tarde o temprano ambos modelos tienen que chocar.

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