El guerrillero de la utopía

Iván Sevilla García-Hierro

Así es como le llama Heinz Dieterich en la introducción del libro “Diarios de guerra”. Aunque ha recibido muchos más títulos.

Sus compañeros y admiradores le han calificado de reservado, afable, atento, alegre, abierto, humano, sistemático, juicioso, reflexivo, enérgico, estudioso de la Historia, exigente, comprensivo, valiente, compañero… Sus detractores le han acusado de pequeño, escurridizo, pobre orador, apagado, poco carismático y de estar sometido al paternalismo de su hermano mayor, lo que le habría generado un cierto complejo de inferioridad. Fidel dijo de él en una entrevista hace varios años con el periodista italiano Gianni Miná: “Es capaz, responsable y brillante”. Y, tiempo después, remataría: “Posee todas las cualidades para sucederme”.

Precavido ante posibles conspiraciones para acabar con el Líder, Fidel se encargó de adiestrarle para que fuera su mano derecha y digno legatario. Hasta ahora número dos (Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros y Segundo Secretario del Partido Comunista), no queda otro remedio que hacer una breve comparación con el mayor de los Castro. Es la otra cara de la moneda. Fidel es alto, fornido; Raúl pequeño y delgado. Fidel es un orador locuaz; Raúl breve. Fidel es idealista y conservador; Raúl pragmático y ligeramente reformador. Fidel se preocupa por los problemas de la humanidad; Raúl por los del pueblo. Fidel es instinto; Raúl se deja asesorar. ¿Don Quijote y Sancho?

Desde que Fidel delegó en él como presidente provisional el 31 de julio de 2006 no ha aparecido casi en los medios de comunicación, habiendo concedido sólo una entrevista al diario oficialista Granma. Su hermetismo es una constante. En dicha entrevista afirmó: “No acostumbro a comparecer con frecuencia en público, salvo los momentos en que se requiera (…) Además, siempre he sido discreto, esa es mi forma de ser, y de paso aclaro que pienso seguir así”.

Fue militante comunista antes que su hermano: ha viajado en varias ocasiones a China y a Vietnam, donde ha estudiado tanto los sistemas de partido único omnipresente como las liberalizaciones económicas adaptadas al Comunismo. A través del grupo Gaviota, dependiente del ejército, controla dos tercios de la economía del país. Tras la caída de la URSS fue impulsor de medidas económicas aperturistas durante el “periodo especial”, como reducir la intervención estatal en la economía o permitir la creación de algunos mercados privados.

Reformador o no, lo que no se puede negar es que aunque más del 80% de sus  diputados pertenecen a las nuevas generaciones del Partido, los Machado Ventura (Primer Vicepresidente), Regueiro (ocupará la vacante de Raúl al frente de las Fuerzas Armadas), Alarcón (Presidente del Parlamento), etc., la vieja guardia, mantienen el control de la cúpula. Y, pese a que es amigo del debate y de las decisiones colectivas, en su discurso de investidura el pasado 24 de febrero pidió permiso para que todas las decisiones del Partido fuesen consultadas con Fidel. Sin embargo, esta es una frase suya de 2006: “Estamos concluyendo el cumplimiento de nuestro deber. Hay que darle paso a nuevas generaciones o seguirle abriendo paso a nuevas generaciones… paulatinamente”. Y, también en la ceremonia de febrero, se mostró partidario de que se reconsiderara la composición del Gobierno “en una futura sesión en el transcurso del presente año”. En diciembre sentenció “hay que democratizarse más”.

Muchos son los titulares que se pueden extraer de su alocución de investidura. De Fidel: “Sólo el Partido Comunista puede ser su digno sustituto”. De la democracia: “No hay que temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra. Del intercambio profundo de opiniones divergentes salen las mejores soluciones (…) Los principales problemas se resolverán previa consulta con los ciudadanos”. De Estados Unidos: “No debe usarse el embargo económico como excusa para ocultar los propios errores”. Y, sin llegar a la incansable oratoria de su hermano, manifestó también su deseo de mejorar la calidad de vida de los cubanos: prometió acabar con algunas de las restricciones que coartan los derechos de los ciudadanos y relanzar la economía nacional para poder así subir los escasos salarios; aseguró una “progresiva, gradual y prudente revaluación del peso cubano” y “perfeccionar la producción y comercialización agrícola”.

Los analistas sostienen que simplificará los trámites migratorios, que liberará los mercados inmobiliario y automovilístico, que adoptará un sistema político similar al chino… Pero lo único que se puede afirmar sin miedo a equivocarse es que Raúl Castro es un desconocido que lleva más de medio siglo co-dirigiendo Cuba.

4 Comentarios a “El guerrillero de la utopía”

  1. Blake Says:
    Marzo 7th, 2008 at 9:53 pm

Se dice que Raúl le comentó una vez a Fidel, con motivo de la crisis económica tras la caída de la URSS…”valen más los fríjoles que los cañones”. Es cierto, Raúl impulsó mercados campesinos libres para garantizar alimentos al pueblo y siempre pareció mas pragmático que Fidel, pese a la fama de duro. Sin embargo, los resultados de las elecciones no han sido muy alentadoras: La media de edad de su gobierno ronda los 80 años, hay pocas caras nuevas, y las esperanzas de ver a nuevos líderes con ideas más aperturistas han quedado defraudadas. ¿Una remodelación en Cuba al estilo China? puede, pero se me antoja que será más lenta de lo que se esperaba, y en cualquier caso, la idea de “transición” parece demasiado lejana. Quizá haya que esperar a que la generación de la Revolución termine de morir de vieja para que se pueda ver la apertura tal y como la concebimos.

  1. El bishico Says:
    Marzo 11th, 2008 at 5:34 pm

Pero Iván Sevilla, macho, ¿de quién estás hablando en este artículo?

Ah, de Raúl Castro.

Pues podías haberlo dejado claro desde el principio, porque (al menos a mí me ha pasado) lo que has escrito me ha parecido una adivinanza.

Porque he tenido que llegar al tercer párrafo (donde por fin pone “Castro”) para deducir de qué personaje trataba el texto, y confirmar mi sospecha de que ese “Fidel” que pones al principio es el ex presidente de Cuba.

Por cierto, que tiene mérito hacer un artículo sobre Raúl Castro sin que aparezca la palabra “cubano” o “Cuba” hasta el requetefinal.

En fin…

  1. periquin Says:
    Marzo 14th, 2008 at 4:40 pm

“Raúl Castro permite la venta libre de ordenadores, vídeos y DVD”… a ver, a ver… Va a resultar que esverdad que es un reformador…

  1. Laura M Says:
    Marzo 15th, 2008 at 10:54 pm

Y ahora Gramma critica al régimen. Bueno no sé si sera un espejismo, pero parece que algo comienza a cambiar. Bien por los cubanos!

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