“Es más fácil apretar el gatillo de un Kalashnikov durante diez minutos que pasarse toda la vida como esclavo”

Entrevista a Alberto Vázquez-Figueroa realizada por Iván Sevilla

El pasado 11 de febrero se celebró el Día Mundial del Niño Soldado: todavía hoy existen en torno a 250.000 menores que trabajan para grupos armados en el mundo, bien como soldados bien realizando otro tipo de duras tareas, según el último informe de la ONU de 2006. Con el fin de que nos aporte su experiencia, entrevistamos al periodista y escritor  Alberto Vázquez-Figueroa.

Pregunta. ¿Cuál es su opinión sobre las medidas que algunos países toman para ayudar a salir a los niños que han sido soldados del infierno en el que vivieron, como las políticas de asilo?

Respuesta. Resulta difícil opinar sin conocer cuáles son exactamente las medidas adoptadas por cada país y siempre ha sido mi costumbre no opinar sobre aquello que no conozco bien.

P. En la línea de la pregunta anterior: ¿no choca un poco que se firmen acuerdos para “olvidar” el pasado de los jóvenes que fueron niños soldados para reinsertarles en la sociedad y, sin embargo, se permita que algunos de ellos sean encarcelados y tratados como criminales? Una muestra sería Omar Khadr, capturado en Afganistán por EE. UU., llevado a Guantámo y juzgado por delitos que cometió en 2002 (cuando tenía 15 años).

R. Las actuaciones de los Estados Unidos al respecto siempre me han parecido criminales y deleznables. Este no es más que un caso entre miles de barbaridades del gobierno anterior.

P. ¿Son realmente eficaces los mecanismos internacionales existentes para apresar a los responsables directos del reclutamiento de niños?  Un dato sería la reciente Resolución del Parlamento Europeo sobre la imputación y el procesamiento de Joseph Kony ante la Corte Penal Internacional: este líder ugandés ha reclutado a unos 20.000 niños desde hace más de 20 años.

R. Han demostrado ser totalmente ineficaces y si no son capaces de capturar a criminales de guerra de la antigua Yugoslavia en el corazón de Europa, cómo se espera que lo hagan con alguien oculto en las selvas más impenetrables de África.

P. Una pregunta que hicimos en este blog a Juanjo Aguado, cooperante que trabajó en Congo, es su opinión sobre los rumores acerca de la connivencia de la misión militar de Naciones Unidas en este país (MONUC) con los rebeldes que luchan contra las fuerzas gubernamentales. Dichos rumores también hablan de que el objetivo de dicha cooperación es la desestabilización del país con el objetivo de sacar de él los recursos minerales, sobre todo el coltan. ¿Qué credibilidad le da a esos rumores? ¿Qué papel juegan las multinacionales? En la guerra que asola Congo participan muchos niños soldados.

R. La credibilidad es absoluta ya que de lo que se trata es de crear un río revuelto, porque a las grandes empresas no les interesa que el 80% del coltan del mundo quede en una sola mano y sea el presidente del Congo el que decida a quien vende y a quien no.
Está comprobado que participan niños soldados por las diferentes partes en conflicto.
 
P. ¿No es contradictorio que Naciones Unidas hable de proteger a los niños de la tragedia que supone ser capturado y convertido en soldado y a la vez redacte un protocolo sobre Derechos de los Niños que permite reclutar a menores de 18 años? Dicho protocolo, que entró en vigor en 2002, establece la edad mínima para incorporarse a filas en 15 años. Países como Australia o Nueva Zelanda recurren al alistamiento voluntario de menores de 18 con la excusa de no mermar su cuota de soldados disponibles.

R. Vivimos en un mundo absurdamente contradictorio y ésta es una prueba. Se ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.

P. ¿Y no es un poco hipócrita que la Corte Penal Internacional esté juzgando al ex líder militar congoleño Thomas Lubanga por reclutar a niños menores de 15 años y no siente en el banquillo a algún responsable del gobierno británico por mandar a Irak a militares menores de 18? En el protocolo antes mencionado se establece que los estados firmantes (Reino Unido lo hizo en 2003) “deben tomar todas las medidas posibles para asegurar que los miembros de sus fuerzas armadas que no han alcanzado la edad de 18 años no tomen parte directa en las hostilidades”.

R. ¿Quién de la Corte seria capaz de sentar en el banquillo a un miembro del gobierno británico? Una cosa son las razones y otras las acciones.

P. Continúo preguntándole sobre la hipocresía. En EE. UU. desde los 14 años se puede ingresar en el Cuerpo de Adiestramiento de Oficiales Juveniles: el 40% de los jóvenes que superan la enseñanza secundaria obligatoria y han pasado por este Cuerpo se alistan en el ejército; y en Rusia, los menores de entre 12 y 15 años que entran en las escuelas para cadetes no tienen forma legal de revocar su compromiso de asistir a ellas ni de servir en el ejército una vez terminados los estudios.

R. Bueno; esta claro que en todas partes cuecen habas, lo que pasa es que según desde el cristal con que se mire en unos países se trata de un plato exquisito y en  otros de comida para cerdos. En el fondo la respuesta es siempre la misma: hipocresía por muy legalmente que se la disfrace.

P. En muchos casos se emplea a niños no sólo como soldados sino como, permítame el juego retórico, “armas de guerra”. En agosto de 2008 una niña suicida de 13 años se entregó a la policía en Irak: llevaba explosivos adosados al cuerpo. Y en 2004 la imagen de un niño de 13 años atado al parabrisas de un brindado israelí para servir de escudo humano dio la vuelta al mundo. ¿Qué hacemos con aquellos que consienten este tipo de prácticas, teniendo en cuenta que en algunos casos estamos hablando de Gobiernos?

R. Ya escribí sobre una niña iraquí suicida en una novela de hace tres años, Por mil millones de dolares, y resulta evidente que del ejercito israelí se puede esperar cualquier cosa. Son como los niños que han sido violados y en lugar de reaccionar favorablemente cuando crecen se vuelven a su vez violadores… ¿Enfermedad mental?
Difícil saberlo, pero quiero destacar que distingo mucho entre judíos normales y el ejercito israelí al que considero tan deleznable como el nazi.

P. En ocasiones el reclutamiento de niños en estados deprimidos no es forzoso, aunque sí igual de trágico. Los menores aceptan enrolarse a cambio de manutención y, sobre todo, de huir de la esclavitud: los mínimos recursos económicos a los que tienen acceso las familias provienen de lo que ganan los niños en los campos de cultivo o en las minas. ¿Cuál es su experiencia?

R. Siempre es más fácil apretar el gatillo de un Kalashnikov durante diez minutos que pasarse toda la vida como esclavo de las plantaciones de cacao de Costa de Marfil, las salinas del Chad o las minas de coltan del Congo. Y nadie tiene derecho a echárselo en cara porque más vale morir matando que dejarse matar a palos.

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  1. […] sobre todo en la cobertura mediática que reciben, pero pueden ser explicadas de la misma forma. Vázquez-Figueroa nos propone una amena y rápida lectura, que combina la realidad y la ficción, para hacernos […]



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