Alfonsín I de Argentina

Por Gonzalo Caretti
 
Parafraseando a Oriana Fallaci, aquella fue una entrevista con la historia. Con la historia de Argentina. “El siglo XX ha tenido en Argentina dos grandes figuras políticas. Uno fue Perón y el otro fue Raúl Alfonsín”: son palabras para la BBC de recuerdo y reconocimiento de Antonio Cafiero, rival político de Raúl Alfonsín.

 
En mi cortísima vida profesional, tuve el inmenso honor de poder entrevistar para TVE a Raúl Alfonsín. La talla histórica de su figura sin duda presagiaba lo que, por definición, era una de las entrevistas más interesantes que jamás realizaría en mi vida. En frente, una personalidad histórica, de firmes convicciones y trato cordial y agradable. Por mi parte, un joven que en la escuela estudió la difícil situación que me iba a narrar el propio protagonista.
 
Raúl Alfonsín llegó al poder en 1983 al frente de la Unión Civica Radical. Era el primer presidente elegido en unas elecciones libres tras décadas de dictadura. Las imágenes de su toma de posesión muestran a un Alfonsín alegre pero reflexivo, consciente como era de la responsabilidad tan grande que afrontaba.
 
La herencia que recibió fue delicada y difícil. La larga lista de desaparecidos y los horrores de la dictadura que todo el mundo conocía, y de los que nadie se atrevía a hablar, se unían a una estrepitosa crisis económica. Argentina se preparaba para recorrer el difícil camino de una transición hacia la democracia y Alfonsín abanderaba ese tortuoso camino.

En el 83 sancionó los decretos 157/83 y 158/83, lo que daba salida legal a los procesos contra las organizaciones guerrilleras ERP y Montoneros, pero también contra los altos mandos de las juntas militares. Suya fue la responsabilidad de la creación de la CONADEP, la Comisión Nacional de Personas Desaparecidas que documentó más de 9.000 casos de desaparecidos. Aquello, reconoció Alfonsín en aquella entrevista, fue quizá lo más importante de todo cuanto hizo. Sus conclusiones, recogidas en el histórico informe “Nunca Más”, sirvieron luego de base para la acusación fiscal en el juicio a los militares: gracias a ellas, militares como Jorge Rafael Videla fueron juzgados y condenados por los crímenes cometidos durante la dictadura.
Era un momento muy difícil. Las Fuerzas Armadas se negaban a aceptar los enjuiciamientos y el riesgo de regreso a la dictadura era constante. En 1987, una facción del ejército, los autodenominados “carapintadas”, protagonizaron una rebelión militar dirigidos por el coronel Aldo Rico. Tras días de tensión, e incluso el riesgo de una guerra civil, el propio Alfonsín acudió personalmente para convencer a los sublevados de que depusieran las Armas.
 
Para intentar mantenerles bajo control, en 1986 Alfonsín tomó la decidida responsabilidad de utilizar sus potestades presidenciales para sancionar las polémicas leyes de punto final y obediencia debida. Aquellas leyes indultaban a los mandos intermedios de la responsabilidad en los crímenes de la dictadura y fueron muy criticadas por las Organizaciones de Derechos Humanos, para quienes era insuficiente. Alfonsín apeló al sentido de responsabilidad de Estado y así lo reconoció en la entrevista para TVE: ” nadie puede suponer, solamente un loco, que en aquél tiempo yo podía llevar presos a 2.000 militares”.
 
Con el gobierno de Alfonsín acabó, precipitadamente, la situación económica. Su gobierno encaró numerosas huelgas. Ninguna de las medidas, ni siquiera el Plan Austral, que creaba una nueva moneda y congelaba los precios, tuvieron el resultado esperado. En 1989, el índice de pobreza ascendía a un 47%. En 1989, Alfonsín convocó elecciones donde cedió el testigo a Menem.
 
Al concluir la entrevista, aquél octubre de 2006, un cordial Alfonsín preguntó, como buen argentino, por el fútbol y por el Madrid-Barça que se jugaría días después. 
 
Raúl Alfonsín condujo con responsabilidad un delicado momento que cambió el rumbo de su país, y por eso la historia le ha reservado un lugar preferencial de respeto y admiración. Aquellos son los recuerdos de lo que hablamos en esa entrevista de 2006, que con motivo de su muerte, el programa de TVE “El mundo en 24 horas” ha rescatado y vuelve a emitir. A sus 82 años un cáncer ha acabado con él. Líderes mundiales, pasados y presentes, y toda Argentina le han rendido el emotivo y merecido homenaje durante estos días. Y es que ha muerto el padre de la democracia Argentina, Raúl Ricardo Alfonsín.

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