Guatemala. El silencio del gallo

Ignorada, escondida y a veces silenciada, la guerra civil de Guatemala fue uno de los conflictos más dolorosos de la segunda mitad del siglo XX en América Latina.

 

 

 

 

 


Título
: Guatemala. El silencio del gallo

Autor: Carlos Santos

Editorial: Debate

Publicado en: 2007

Páginas: 432

Ignorada, escondida y a veces silenciada, la guerra civil de Guatemala fue uno de los conflictos más dolorosos de la segunda mitad del siglo XX en América Latina. La cifra de muertes – 300.000 según la Comisión de Esclarecimiento Histórico, establecida por la ONU- estremece al más duro de corazón. La mayoría de esas muertes eran indígenas mayas, pobres e indefensos que apenas alcanzaban a entender por qué les pasaba eso. Fueron torturados, asesinados, perseguidos y sus cadáveres enterrados en fosas comunes. Perdieron sus casas, a sus familiares. Tuvieron que matar a sus perros, cuando se vieron obligados a vivir en las selvas de la montaña, porque su fiel compañero les podía delatar con sus aullidos y entonces el ejército los mataría- Muchos de esos crímenes, a los que la ONU ha calificado como genocidio, se realizaron bajo los mandatos de Lucas García y el General Efraín Ríos Montt. Ellos utilizaron el odio racista y la lógica del exterminio para controlar Guatemala.  Más allá de las cifras, la diabólica lógica de esos regímenes nos recuerda nuestras peores pesadillas, como el terror de los Jemeres Rojos o de la Alemania nazi.

Sin embargo, el racismo y la discriminación en Guatemala era algo que ya estaba instalado en la sociedad. Lo comprobó al llegar el padre Luis Gurriarán, un sacerdote educado en el nacional-catolicismo que se embarcó como misionero en los años 60. La crítica situación de pobreza y de persecución de la población maya le hizo cambiar su perspectiva, e incluso su forma de entender la religión. Comenzó a idear maneras de ayuda a paliar la miseria de los mayas, de que los propios mayas consiguieran salir de su situación, pero eso no gustó a las autoridades. Pronto se convirtió en otro perseguido y su destino se ligó definitivamente al de la población maya. Luis Gurriarán sobrevivió, pero no pudieron  hacerlo muchos de sus compañeros. Su sobrino, Carlos Santos, relata junto a él tantos años de sufrimiento en “Guatemala: El silencio del gallo”. Es la biografía de quién fue testigo y protagonista, de quién compartió, voluntariamente, el destino de los perseguidos, los reprimidos, los miles  de asesinados que aún hoy lloran en silencio. Este libro nos recuerda que aún quedan grandes criminales, como Ríos Montt, que deben ser juzgados.

Reseña de Gonzalo Caretti

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