Superfreakonomics

A estas alturas de la bautizada como Gran Recesión la mayoría nos sentimos “íntimamente” familiarizados con conceptos como déficit, deuda, prima de riesgo, inflación y un largo etcétera.

 

Título: Superfreakonomics

Autores: Stephen J. Dubner y Steven D. Levitt.

Editorial: Debolsillo.

Publicado en: 2009.

Páginas: 308.

A estas alturas de la bautizada como Gran Recesión la mayoría nos sentimos “íntimamente” familiarizados con conceptos como déficit, deuda, prima de riesgo, inflación y un largo etcétera. Sin embargo, Superfreakonomics no habla sobre todas estas cuestiones relativas a la Macroeconomía, sino que lo que han hecho el catedrático de economía de la Universidad de Chicago, Steven D. Levitt, y el periodista del The New York Times, Stephen J. Dubner, en esta segunda entrega precedida por el éxito Freakonomics, es aplicar lo que llaman “enfoque económico” para examinar el mundo de una manera diferente.

¿Por qué no habla Superfreakonomics de Macroeconomía? Los autores responden: “no es nuestra especialidad y tras los recientes acontecimientos, uno se pregunta si la macroeconomía es la especialidad de algún economista”.  Este tono escéptico, humorístico y por momentos iconoclasta impregna todo el texto configurando un universo freak, tan diferente y original, que te engancha desde el primer minuto.

Saber cómo las personas toman sus decisiones y cómo cambian de parecer, qué factores influyen para que se produzcan actos altruistas o, más bien, ¿somos altruistas por naturaleza?, o qué elementos provocan la apatía de las personas hasta el punto de permanecer impasibles ante un asesinato cometido ante nuestros ojos, son algunos de los ejemplos que son analizados desde un peculiar punto de vista económico.

¿Cómo describen los economistas las decisiones? Primero, se acumulan grandes cantidades de datos. Estos pueden ayudar a describir el comportamiento humano “siempre que se le planteen las preguntas adecuadas. El trabajo del libro es encontrar esas preguntas”.

Conceptos económicos como la escasez, la oferta y la demanda o la competencia son planteados para responder a preguntas como: ¿Por qué han bajado tanto las tarifas de las prostitutas en Chicago comparándolas con las de hace un siglo? ¿Puede un cambio de sexo elevar tu salario? ¿Puede una dieta a base de canguro salvar el planeta del cambio climático?

Como ven, la lógica de la economía aplicada a tales asuntos está lejos de lo común y para ello, los autores se inspiran en un subcampo llamado economía del comportamiento, una mezcla de economía tradicional y psicología que “pretende captar las evasivas y a veces enigmáticas motivaciones humanas”. Así, a través de varios “experimentos” los autores sacan sus propias conclusiones, entre ellas y en primer lugar, que la observación  tiene un efecto poderoso sobre las personas. No actuamos del mismo modo cuando sabemos que nuestro comportamiento está siendo medido para un experimento que cuando, como sujetos anónimos, hacemos lo que realmente queremos en cada momento. “¿Se salta usted un semáforo en rojo cuando hay un coche de policía? Seguro que no. ¿Es más probable que se lave las manos en el servicio de la oficina si su jefe se las está lavando? Seguro que sí”.

Explicar cómo la gente obtiene lo que desea y cuáles son los incentivos que tiene para ello es uno de los objetivos de los dos libros que componen el mundo freak de Levitt y Dubner. Ellos explican que “actuamos como actuamos porque, dadas las opciones y los incentivos en juego en unas circunstancias concretas, parece más provechoso actuar de ese modo. Esto se conoce también como conducta racional, que es de lo que trata la economía”.

Si a estas alturas no se ha despertado su curiosidad para salir corriendo a encontrar este libro es porque está tan sumergido en esa otra economía, la de la CRISIS que nos ahoga, que ni siquiera puede darse un respiro para disfrutar de esta otra forma de entender la ciencia económica. ¿Qué le parece esta síntesis sobre delito y terrorismo (del economista Alan Krueger) que desmiente las teorías sobre el origen humilde de los terroristas?: “el delito tiene como principal impulso la ganancia personal, mientras que el terrorismo es fundamentalmente un acto político. El tipo de personas con más probabilidades de convertirse en terrorista es similar al tipo de persona con más probabilidades de… votar. Hay que ver el terrorismo como una pasión cívica con esteroides”.

Evidentemente, no todos los ejemplos que presenta el libro poseen una aplicación o valor real. De hecho los autores advierten de que no tienen nada que decir “acerca de lo que la gente llama economía” y que “muchos de nuestros descubrimientos pueden no ser de mucha utilidad, incluso puede que no sean concluyentes. Pero eso está bien. Lo que intentamos es iniciar una conversación, no tener la última palabra”.

Y vaya si lo consiguen. Nada más placentero que un libro que te induzca a reflexionar con una sonrisa en los labios de principio a fin.

Reseña de Sandra Suárez Berlanga.

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